En el día de hoy, el gobernador encabezó el acto central por el 25 de mayo en la localidad de San Ignacio, donde pronunció un discurso cargado de patriotismo e historia, signado por una fuerte y firme postura frente al Gobierno Nacional. Ante una gran concurrencia de vecinos y autoridades, el mandatario utilizó el escenario histórico para trazar un paralelismo entre las luchas revolucionarias de 1810 y las demandas actuales de la provincia de Misiones ante las decisiones políticas que emanan desde la capital del país.

Durante el inicio de su alocución, el mandatario provincial repasó los orígenes de la gesta de mayo y rescató el valor de las figuras que sembraron la idea de una nueva nación independiente. En ese sentido, destacó el rol de Manuel Belgrano, quien ya en las invasiones inglesas sintió en su corazón una semilla que después brotaría pocos años después, asociándola directamente al nacimiento de un concepto fundamental para la soberanía. «Una palabrita que no la teníamos en el vocabulario, que era patria. Belgrano sintió patria, sintió que estaba construyendo algo nuestro, no heredado de un poder regio de España, sino, repito, nuestro», remarcó con énfasis en el día de hoy.

El gobernador continuó su reconstrucción histórica detallando los momentos de tensión previos a la conformación del primer gobierno patrio, rescatando la mística de la unión y el traspaso de la soberanía hacia los ciudadanos. Recordando la jura de la Primera Junta, describió el gesto en el que los protagonistas se apoyaban unos a otros, tomándose de los hombros, y extrajo de allí una lección aplicable a la realidad contemporánea. «¿Qué quiere decir ese gesto de hombro con hombro, brazo con brazo, mano con mano, espalda con espalda? Que en situaciones complejas tenemos que estar juntos. En momentos difíciles tenemos que estar unidos. Ese fue el mandato, cambio con unidad, todos juntitos», sentenció ante el público presente.

Al ingresar en el terreno de la realidad política y económica actual, el titular del Poder Ejecutivo provincial no dudó en manifestar su disconformidad con la gestión que se realiza desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El mandatario fue categórico al señalar que el federalismo sigue siendo una deuda pendiente en la República Argentina y apuntó contra la falta de reciprocidad de las autoridades federales hacia las provincias del interior. «Queremos ser escuchados por el puerto de Buenos Aires, que no se comporta bien con nosotros, y hay que decirlo, es una revolución inconclusa», disparó con notable firmeza.

En esa misma línea de reclamo, el gobernador elevó el tono de sus exigencias hacia la Casa Rosada en el día de hoy, demandando un cambio de mirada y mayor equidad en el reparto de recursos y asistencia para el desarrollo local. Recordó que el sentido de la organización nacional radica en el amparo mutuo entre los distritos y el crecimiento conjunto de la población. «Si queremos hacer honor a aquellos revolucionarios, debemos pedir al poder central que nos mire con mayor atención. Somos una provincia de gente de trabajo, lo son ustedes, todo el día, trabajando todo el día en los pueblos, en las chacras. Le pedimos desde acá con toda humildad; este simple gobernador de una provincia pequeña, modesta y orgullosa. Le digo al poder central, mírennos con más atención. Necesitamos, para eso creamos la nación, para que nos cuide y nos haga crecer», exclamó de manera contundente.

Asimismo, el mandatario ponderó el valor del pueblo misionero, al que caracterizó por su cultura del esfuerzo diario y por su histórica estirpe de resistencia y autonomía. Para fundamentar su postura, trajo a colación el rol de Misiones en los albores de la emancipación, señalando que la provincia no fue una espectadora de la historia, sino una protagonista pionera. «Los misioneros fuimos, y escuchen esto, los misioneros fuimos la primer provincia que adhirió a la revolución de mayo. En junio, pocos meses, días, semanas después de sepáyo de 1008 10, Roca Mora, el gobernador de época, convoca al cabildo Candelaria y adhiere a la revolución. Somos un pueblo rebelde, somos un pueblo que quiere que la voz del pueblo se escuche», subrayó con orgullo provincial.

En el tramo final de su discurso emitido el día de hoy, la máxima autoridad provincial convocó a la ciudadanía a renovar el compromiso con los valores de la libertad y el progreso, advirtiendo que las dificultades actuales del país solo se superarán manteniendo la cohesión social y defendiendo el patrimonio cultural y la idiosincrasia de la región. «Si no es solamente una reunión festiva para ver un desfile, es mucho más que eso, es rehacer y recomprometernos con aquella revolución que soñó con, en este momento, las provincias unidas, una Argentina próspera, solidaria, gentil, amable, sin odios, sin divisiones, unidos, juntos, como acabo de decir. Siento, no sé, lo siento la atmósfera, lo siento yo, que todas las miradas de ustedes me indican que ese es el camino correcto», reflexionó con emoción.

Para concluir el acto oficial de este 25 de mayo, el gobernador ratificó su posición de liderazgo y defensa irrestricta de los derechos de su provincia frente a cualquier avance del centralismo nacional. El mandatario cerró la jornada poniéndose a disposición de los requerimientos de sus comprovincianos para dar las discusiones políticas necesarias en Buenos Aires. «Libres, libres, libres y felices. Señores y señoras, queridos vecinos, tengan en este modesto gobernador un soldadito para pelear por los intereses de Misiones. Que viva la patria y que dios los bendiga. Los quiero mucho, de verdad», concluyó.