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Tras la aprobación de un proyecto de declaración en el Senado de Salta, impulsado por el legislador Enrique Cornejo, la provincia de Misiones reafirma su postura estratégica en torno a la producción de café.

​En Misiones, la reciente Ley VIII – Nº 119 establece un marco sólido y obligatorio. Esta norma designa al Ministerio del Agro y la Producción como la autoridad de aplicación, encargada de ejecutar el programa en coordinación con la Biofábrica y entidades privadas. Además, la creación de un registro provincial permite formalizar y realizar un seguimiento técnico de los productores.

​Por el contrario, Salta no cuenta actualmente con una ley específica de fomento para esta actividad. Su impulso se basa en documentos del Senado que solicitan al Poder Ejecutivo incentivar al sector privado en áreas aptas. Esta diferencia técnica es fundamental: los productores misioneros cuentan con un respaldo institucional y presupuestario que las iniciativas salteñas aún no han formalizado, otorgándoles una ventaja competitiva en el inicio de la actividad.

​Más allá de las diferencias normativas, ambas provincias coinciden en el objetivo de la «sustitución de importaciones». Al desarrollar el café local, se busca evitar la salida de divisas y fortalecer una cadena de valor integrada por productores, procesadores y comercializadores que dinamice la economía regional.

​Un punto clave del modelo misionero es su enfoque social. El cultivo de café exige una inversión inicial alta y tiempos de espera prolongados, lo cual es difícil de costear para un pequeño productor. Gracias al apoyo del Ministerio del Agro y la Producción, que facilita el acceso a plantines certificados y sistemas de riego, los pequeños agricultores serán los principales beneficiados, permitiéndoles diversificar sus ingresos frente a los desafíos que implica el ciclo productivo del cafeto.