El gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, activó de forma urgente la primera mesa de trabajo provincial orientada a estructurar un blindaje operativo ante el inminente impacto del fenómeno climático «El Niño». El encuentro, que congregó a ministros, intendentes de múltiples localidades y las máximas autoridades de las fuerzas de seguridad, se desarrolló en Posadas bajo los lineamientos de la Ley Provincial XVIII – N.º 6. La meta de esta convocatoria es unificar los recursos logísticos para blindar el territorio antes de que comiencen los eventos climáticos más severos.

La máxima preocupación del Ejecutivo radica en los alarmantes informes técnicos presentados por la Dirección de Alerta Temprana y el Servicio Meteorológico Nacional, los cuales anticipan un escenario alarmante para el segundo semestre de 2026 y los primeros meses de 2027. Los especialistas advierten que la provincia sufrirá lluvias extraordinarias que podrían superar holgadamente los 300 milímetros mensuales. Este combo de tormentas severas, granizadas recurrentes y crecidas repentinas de los ríos Uruguay e Iguazú amenaza directamente los cascos urbanos, caminos rurales y las principales economías regionales.

Con una postura enérgica y combativa, el mandatario misionero exigió a todo su equipo de trabajo una respuesta inmediata basada en la previsión total, remarcando que en situaciones de catástrofe sólo la organización previa puede salvar vidas y mitigar el desastre económico. Passalacqua fue tajante al señalar que reaccionar cuando las inundaciones ya están instaladas significa llegar tarde. Por este motivo, la directiva política es clara: los 79 municipios de la tierra colorada deben funcionar como un único bloque coordinado desde ahora mismo.

El plan de contingencia diseñado en esta primera cumbre contempla de manera prioritaria la limpieza masiva de arroyos y el diseño minucioso de protocolos específicos para evacuaciones en zonas de alto riesgo. Las autoridades ministeriales y los intendentes acordaron además la creación de una base de datos unificada que registrará en tiempo real la disponibilidad de maquinaria pesada, personal de emergencia y recursos sanitarios. De este modo, Misiones busca reaccionar de manera ultra veloz ante cualquier desborde o destrucción de infraestructura clave.

Por su parte, el subsecretario de Protección Civil, Enrique Parra, encendió las alarmas al detallar que el trimestre comprendido entre septiembre, octubre y noviembre será el período más crítico del fenómeno. Las proyecciones meteorológicas indican que en esos meses los acumulados de agua podrían triplicar la media histórica regional, trepando por encima de los 600 milímetros. Ante semejante volumen hídrico, el funcionario justificó la necesidad de crear un protocolo netamente misionero, ya que las directivas generales de la Nación no cubren las complejidades geográficas de la provincia.

Los expertos en ordenamiento territorial compararon la gravedad de este evento meteorológico con los destructivos episodios registrados en los años 2014 y 2015. La transición brusca desde el fenómeno de «La Niña» hacia un «Niño extremo» alterará drásticamente el comportamiento de las masas de agua y la saturación de los suelos. Esta preocupante realidad climática ya tuvo su primer aviso de alerta esta misma semana, cuando una feroz granizada azotó a la localidad de El Soberbio, dejando en evidencia la violencia de las tormentas que se avecinan.

La urgencia del Gobierno provincial por consolidar este esquema preventivo no es casual, sino que responde a un detallado análisis del impacto histórico que estos fenómenos han dejado en Misiones. Un informe presentado por la Dirección de Planificación de Protección Civil reveló que entre 2015 y 2024 las pérdidas económicas por inundaciones y tormentas alcanzaron la escalofriante cifra de 208 millones de dólares. Además, en ese período, el impacto climático forzó la evacuación de casi 23.000 misioneros y destruyó miles de hogares en toda la región.

El sector productivo es otro de los flancos más vulnerables que la mesa de trabajo busca proteger con desesperación. Durante las últimas emergencias climáticas, la provincia sufrió la pérdida total de más de 30.000 hectáreas de yerba mate, además de registrar severos daños en los sistemas de producción de tabaco y té, motores clave de la economía misionera. A este panorama se suma el riesgo sanitario latente, ya que las autoridades de salud recordaron que las inundaciones pasadas dejaron un saldo de 400 casos de leptospirosis y brotes de diarrea en las áreas afectadas.

El ministro Coordinador de Gabinete, Carlos Satori, cerró el encuentro agradeciendo el inmediato compromiso operativo de Bomberos, la Policía de Misiones, Gendarmería, Prefectura Naval y el Ejército Argentino. Satori enfatizó que esta reunión marca sólo el inicio de un proceso de monitoreo permanente e indestructible en el territorio. El Gobierno provincial determinó que las mesas técnicas continuarán sesionando semanalmente para ajustar los recursos en cada municipio y asegurar que la provincia resista con éxito los embates del clima.